El consumo de los productos congelados se ha generalizado en la sociedad actual. Para desterrar falsos mitos repasamos 10 creencias a las que suele concederse crédito, aunque no siempre parten de criterios científicos, por lo que caen por su propio peso:

1. Los alimentos congelados contienen conservantes y colorantes. Falso

El proceso de congelación no requiere de sustancias artificiales o químicos para mantener los alimentos. Con temperaturas por debajo de los cero grados se consigue preservar la calidad del producto manteniendo sus valores nutricionales de forma natural. De ahí que el hielo se haya empleado a lo largo de la historia para evitar la degradación de los productos. ¿Qué mejor conservante que uno natural? La técnica es simple: cuando el termómetro cae bajo cero el agua que contienen los alimentos se transforma en hielo. De esta forma sus características se mantienen y se evita la proliferación de microorganismos. La temperatura internacional consensuada por los expertos se sitúa en los -18º para evitar la aparición de bacterias, que no pueden desarrollarse en estas condiciones.

2. Son más baratos por su peor calidad. Falso

El precio por lo general más bajo de los congelados no depende en absoluto de su calidad. La posibilidad de aprovecharlos y consumirlos durante todo el año, con independencia de la temporada, permite que su coste no se vea sometido a fluctuaciones derivadas de una mayor demanda y una menor oferta en función de la época.

3. Los productos congelados no poseen las mismas propiedades nutricionales que los frescos. Falso

Hay quien considera que los productos congelados no alimentan tanto como los frescos o que pierden sus propiedades nutricionales y organolépticas (sabor, olor, textura), cuando no es cierto. Si el proceso de congelación se lleva a cabo de una forma adecuada y no se rompe la cadena del frío, los alimentos conservan sus características y cualidades intactas.

4. Los congelados no son tan saludables. Falso

Como hemos comentado previamente, si se mantiene la cadena del frío los productos congelados suponen una garantía en cuanto a seguridad e higiene. No en vano la congelación evita la proliferación de bacterias, microorganismos o patógenos. Además impide la aparición de parásitos como los anisakis que afectan al pescado crudo y requieren su congelación para eliminarlos.

5. No tienen fecha de caducidad. Falso

Las etiquetas de estos productos indican su fecha de caducidad. En caso de tratarse de alimentos congelados en el hogar, dependiendo de la calidad del electrodoméstico y el tipo de alimento podrá conservarse entre tres meses y un año. Cada estrella del aparato indica -6º, por lo que conviene que tenga un mínimo de tres para alcanzar los -18º aconsejables.

6. Todos los alimentos se descongelan de igual forma. Falso

No todos los productos se consumen de igual modo. Algunos ni siquiera precisan ser descongelados para cocinarlos, sino que pueden introducirse directamente en el horno o microondas. En las etiquetas se puede consultar el modo de uso.

7.  No se puede volver a congelar un producto que ya se ha descongelado. Verdadero

Ya hemos hablado de la importancia de mantener la cadena del frío. Precisamente por eso es contraproducente volver a congelar un producto que ya ha sido descongelado, dado que las bacterias pueden reactivarse en este proceso y sus propiedades, otrora intactas, pasarían a mejor vida.

8. Es mejor adquirir los alimentos frescos y congelar en casa. Falso

El tiempo juega en contra de la conservación del producto. Cuanto más se alargue el proceso entre su recolección/captura y su congelación más probabilidades tendrá de perder propiedades en el camino. La congelación industrial de los alimentos se lleva a cabo de forma inmediata lo que supone una garantía. Se aplican además mecanismos de control óptimos para que el producto mantenga su frescura y cualidades una vez descongelado.

9. Puedo congelar cualquier producto. Falso

No todos los productos conservan sus propiedades con esta técnica. Por ejemplo las salsas y natas tienden a cortarse.

10. Las bolsas isotérmicas facilitan la compra de congelados. Verdadero

Para evitar que los productos se descongelen en el desplazamiento a casa conviene usar bolsas isotérmicas. De no disponer de una, echa en la cesta de la compra el resto de productos y deja para el final los congelados. Así acortarás el tiempo que permanecen fuera del congelador.